EL ARTE DE GRACE

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miércoles, 1 de enero de 2020


Reflexiones al pepe de mates trasnochados.

Por estos lares, en Navidad, poco y nada de pirotecnia y un tanto más en Año Nuevo.
Ahora me pregunto si es porque se tomó conciencia que la pirotecnia estruendosa es perjudicial por su contaminación sonora - ya sabemos que los perros, gatos y demás bichos son especialmente sensibles, además de otros tantos humanos - ó solamente es por efecto de la malaria por la que estamos atravesando: cuando hay poca guita en el bolsillo otras cosas tienen prioridades, no la vamos a ir gastando en cohetes ¿no? y máxime cuando los artefactos pirotecnicos son carísimos.
Ya hace unos años atrás salía una pequeña fortuna hacerse de un buen plantel de petardos, bombas y demás artilugios sumamente estruendosos- lo sé por referencia de compañeros de trabajo, yo particularmente no tiro ni una cebita desde que tenía creo 12 ó 13 años.
¿Es que nos sacaron las ganas de festejar? Me refiero precisamente al Año Nuevo, porque la navidad en realidad la considero una fiesta religiosa y no es el acontecimiento para la juerga y el festín que presupone despedir un año - haya sido bueno o malo - y recibir otro esperanzador e incólume.



¿Recuerdan los festejos de nuestra infancia? Nadie se martirizaba por tirar petardos, cohetes, cañitas voladoras, rompeportones, y demás bestialidades polvorosas. Los perros y gatos no tenían derechos como ahora - parece ser la fórmula inversamente proporcional: menos humanos los tienen según las noticias del día a día - y alguno que otro de estos animalillos se perdía en el barrio saliendo espantado ante tanto exabrupto humanoide y muchas veces no volvían nunca más al hogar adonde pertenecían.
Se comía mucho y se bebía más. No sé ahora, yo la suelo pasar tomando mate - justamente haciendo honor al título de esta publicación y de este blog - acompañados con pan dulce ó de ultima si el calor arrecia algun vaso de sidra. 

La gente se reunía más, se reía más, se cantaba más y los vecinos del barrio compartíamos nuestras mesas. Como había pocos autos, la gente se mataba menos conduciendo en pedo apurados a llegar a tiempo a determinado lugar donde debían recibir las doce campanadas ó sino después yendo a saludar a cuanto conocido uno conocía - valga la redundancia -
Pero que eran grandiosos festejos lo eran y sin pirotecnia eran inconcebibles. 

Recuerdo creo un fin de año lluvioso a cántaros y claro, el agua mata petardo y cañita voladora. Y recuerdo la tristeza por la poca y dificultosa tarea de festejar ruidosamente. 
Además, se empezaba diariamente a mediados de diciembre a tirar cohetes y hasta Reyes no se paraba. Y esto seguro hasta mediados de la década del 2000 porque recuerdo que los pendejos rompían las pelotas petardeando todo el día - es más, por el 2005 yo laburaba de noche y recuerdo despertarme sobresaltado a media tarde creyendo que estaban disparando una escopeta sobre la medianera frontal de mi casa - explico que la casa propiamente dicha está ubicada al fondo del terreno al menos 50 metros adentro, así que imaginen como sería el estruendo - Se trataba de un pelmazo adolescente con otro mas pequeño que tiraban petardos al montón de pasto que yo solía dejar en la vereda luego del corte consabido, supuestamente para ver si se prendía fuego con las explosiones..."bonito" fue lo menos que le espeté al muy desgraciado. 
Eso habla además de la pérdida de valores - el respeto incluído - que se han ido perdiendo: inconcebible cuando niños que le hiciéramos eso a un vecino. Siempre en el terreno de casa ó en el medio de la calle, eso sí: haciendo volar por los aires las latas de duraznos ó de conserva que además amplificaban por resonancia el estallido. Una broma inocente que si había algún vecino que pudiese verse afectado por determinada causa no se hacía. Además por donde me crié abundaban los baldíos y sobraba el espacio para hacer los experimentos pirotécnicos que se nos ocurriera. 


Hoy día...que los perros, que la contaminación sonora, que la contaminación por el olor a pólvora, que los restos de cohetes y demás artilugios ensuciando los lugares públicos. Y que los chicos autistas.
Bueno...vayamos por partes:

Dos dias al año. Je! Los perros ladran los 365 días al año cuando se les ocurre. Y baste que chumbe uno para que se le unan todos los perros del barrio. Y que conste que muchos ladridos sobrepasan con creces los decibeles de unos cuantos petardos. Y no quiero saber lo que es en una ciudad como Bs As donde hay mas perros que personas, y donde los espacios son mas reducidos y donde hay edificios donde las paredes son de cartón y los balcones abundan al espacio público y son lugar de preferencia de muchos canes para exorcisar su instinto animal a puro grito perruno.
¿Que derecho le asiste al pobre vecino que debe tolerar los ladridos de perros ajenos?
Y que conste que yo tuve 3 canes y había uno especialmente hincha pelotas durante la noche que si pasaba alguno de sus congéneres caminando por la calle no paraba de ladrar. En esas circunstancias me deshacía en improperios a mi amado perruno hasta que entendía que debía retirarse calladito con la cola entre las piernas y asentarse en su habitual lugar.
Los gatos cuando entran en celo son tambien insoportables, pero afortunadamente no lo hacen constantemente todo el año. La fórmula se potencia cuando a sus alocados maullidos y peleas reaccionan los perros. O sea, los gatos de alguna manera funcionan de catalizador para disparar miríadas de ladridos barriales. 







Contaminación sonora: 
Parece que olvidamos que la potencia de los equipos de audio, festivales al aire libre y demás crecieron proporcionalmente de manera inversa al consumo de pirotecnia. Los autos con sus amplificadores de incoherentes potencias con su escuadrón de parlantes y sus subwoofers que parecen propulsar al vehículo más que su motor y que hacen temblar el asfalto desde cuadras de distancia, esparciendo para colmo música (¿música?) que no es precisamente ni Bach ni Mozart, por donde se les antoje. 
Además cualquier hijo de vecino hoy día es músico - y de vuelta no precisamente de música clásica, me incluyo - que tiene una bandita y que lo menos que pelan es un Marshall de 100 watts. Y claro, no tienen plata para pagar una sala de ensayo profesional o no viven -como su servidor- en una zona de casaquintas o de casas grandes con terrenos y espaciadas entre sí.
Ni que hablar de los festivales multitudinarios amplificados profesionalmente en las plazas de cualquier municipio. Se escuchan claramente a muchas cuadras a la redonda. Uno no paga por escuchar música, se la encajan gratuita por mas que a uno no le guste.
A principios del pasado año pensé descansar en el hermoso silencio cordillerano pasando una noche en el centro de Uspallata, en Mendoza. Craso error: el condenado retumbe de lo que creí una discoteca pero parece ser en realidad que se trataba de un grupo de trasnochados que hicieron base para reunirse con sus automóviles en algun punto neurálgico cercano y perturbar el descanso sabático de los habitantes de la histórica ciudad mendocina, me torturó hasta las 6 de la mañana.
Dejo de lado motos sin escape y autos con motores preparados que parecen emular perversamente los circuitos de fórmula 1, vendedores en trenes que "condimentan" nuestro viaje con la venta de discos recopilatorios de las mas diversas músicas a las que se empeñan de hacernos escuchar de manera ensordecedora recorriendo los vagones de principio a fin: en vano que antes de comenzar la tortura auditiva nos pidan disculpas. Los trenes modernos son ultrasilenciosos, pero siempre por no sé que bendita ley debe haber algo similar que invalide ese avance en el confort del pasajero... 




Contaminación  por el humo y olor a pólvora: 

Je! se ve que no viven donde yo, que ultimamente - no sé si se trata de una perversa manifestación ó es consecuencia directa del aumento de población y de la inoperancia de los servicios municipales - a muchos vecinos se les da por quemar el pasto, hojas, basura, etc. No saben lo divertido que es respirar toda la noche el humo de las quemas, que aunque cierre las ventanas igual el olor penetra al interior del hogar. 
Y si no dispones de aire acondicionado en verano, y si uno tiene la suerte como yo de poseer un extenso parque arbolado la lógica dicta que ante el calor abrirás de par en par las ventanas para que entre el frescor nocturno: pero no, lo que entra es humo y olor contaminante. 
Y ni que hablar que parece ser que a todos se les ocurrió hacer parillas sobre las medianeras, y en mi caso particular sobre la mismas paredes de la casa, el resultado: fines de semana con un constante olor a carbón, leña y carne asada que termina por embotar los sentidos. Un dia: OK, es rico el olor a asado - no soy vegano - a uno le abre el apetito...pero constantemente todos las semanas y lo que es peor parece ser que alguno cocina para afuera, porque me han despertado cualquier dia de la semana terribles hedores a carne asada a las 2 de la mañana cuando no a pan o similar producto hecho con harinas.
He acudido a desodorantes de ambientes, a la quema de palosanto y de incontables zahumerios para tratar de disimular los olores provocados por mis semejantes, que invaden mi intimidad. Ahora bien, paradojicamente en una zona suburbana el bendito aire puro se hace desear. 

Sin mencionar el río contaminado y el matadero del que de acuerdo a la dirección del viento suelen emanar tufos realmente odiosos, por no decir repugnantes. 
Ante todo esto, el olor a pólvora 2 veces al año y en el trancurso de unas pocas horas es un elixir....   



Que la pirotecnia deja basura:
Si, así es. En mi caso particular no pasa festejo de fin de año que recoja de mi parque restos de petardos, cañitas voladoras, hasta una vez tuve que desenganchar del eucaliptus uno de esos globos aerostáticos de papel que se propulsan a fuego, por suerte apagado. 

Caminamos por la calle al otro día de estos festejos y descansan tristemente los restos de los alegres batifondos de la noche anterior.
¿Ensucian? ¿Más que todos los días los propios habitantes del barrio ó de la ciudad?
Se suele tirar bolsas de basura en cualquier sitio, mas por estos lares del conurbano. Y no solo bolsas, sinó ropa, restos de electrodomésticos habidos y por haber, botellas y latas - generalmente de cerveza, típico de los piolas que van tomando "la birra" por la calle y la deshechan en cualquier lado que se les cante - papeles, envoltorios de alimentos y hasta a veces animales muertos. 

Son propensos a estos destinos las esquinas, ramas y troncos amontonados para ser llevados por el servicio municipal de recolección de ramas que nunca aparecen a realizar su trabajo, zanjas varias y veredas de casas no habitadas. 
Y esta práctica parece ser epidémica: donde hay una bolsa tirada, al otro día aparecen tres más. 
No logro entenderlo: ¿para que está la recolección de basura, que sí por suerte funciona?¿Para qué lo canastos en donde depositar las bolsas? Acá hay muchos árboles, un clavo, una rama hacen muy bien de soporte para colgar una bolsa y luego ser retirada por el recolector.   
Mención aparte otra vez los canes que merodean por las calles y se le ocurre rescatar bolsas de basura de los canastos a los que puedan acceder - aquí no existen contenedores como en la ciudad de Bs As, y esparcen su contenido por doquier, generalmente en las veredas.
Y bueh, por ultimo los cartoneros, los que por aquí suelen moverse con carros tirados por caballos, que recojen basura o te llevan alguna bolsa que no levanta el recolector municipal a cambio de unos pesos...y claro, la deshechan unas cuadras mas adelante en cualquier sitio que les resulte favorable. Yo he visto pasar por la calle de mi cuadra a todo galope un carro con dos de estos cartoneros : uno conducía y el otro iba botando del carro bolsas al medio de la calle: mas hijoputa no se puede ser....
Y las plazas, parques, calles, estaciones de medios de transporte: parece ser otra ley exponencial: cuanto mas gente más basura - si, eso es lógico - pero aquí entra a jugar el nivel de educación.
Entonces la ecuación real sería: cuanto mas gente con menos educación, más basura donde no debe haberla.
¿Papelitos de los cohetes, petardos y cañitas....? No existen ante tanta roña que nos empeñamos en desperdigar en nuestros propios hábitats.




El autismo: bueno, acá me toca de cerca. ¿Why?

De niño siempre fuí muy retraído. Mi timidez y sensibilidad me ha jugado en contra en mi desarrollo empático con el medio circundante. 

Siempre me sentí identificado con casos similares en la literatura, en el cine, en el arte ó en la vida real, como por ejemplo con Sid Barret, el músico fundador de Pink Floyd - es mas, lo tengo de foto de portada en el facebook - que según algunas teorías sufría del síndrome de asperger. 
No creo que yo padezca de autismo, solo soy ciertamente hipersensible a ciertas circunstancias, que con los años he aprendido de cierta forma a controlar. 
Aunque aún me resulta tremendamente difícil socializar en comparación a otras personas.
Y como consecuencia también soy muy sensible a los ruidos principalmente provocados por la actividad de mis semejantes. En este escrito se evidencia por mi intolerancia a las músicas que escuchan los demás. Paradójicamente - pienso que como reacción protectora y para aislarme del ruido provocado por el mundo externo - soy un usuario habitual a escuchar constantemente música a alto volumen, cuando no a producirla justamente por mi aficción de músico.

Duermo con protectores auditivos hace años, máxime cuando mis tiempos biológicos generalmente están trastocados con los habituales: siempre fuí trasnochador y trabajé durante 25 años de mi vida en horario nocturno. Además un par de hechos acontecidos que no vienen al caso me condicionaron a tomar estas medidas precautorias contra la polución acústica externa.
Creo que por como soy, soy sensible a la actividad humana y en cierta medida a la animal externa - sean golpes, máquinas, músicas, conversaciones, músicas, ladridos - aquí asociado otra vez al ser humano, porque los perros son sus mascotas - pero no al canto de aves, insectos ó ranas.

Los sonidos de la Naturaleza mayormente me encantan, incluso el retumbar de los truenos los puedo asimilar bien, al contrario de los ruidos provocados por ciertos omnibus, camiones, automóviles y motos. Aunque el sonido de los aviones me encanta, de ciertas lanchas ó barcos tambien, tal vez mas por la poca exposición que tengo a tales medios de transporte. 
Lo que no soporto es las sopladoras de hojas, batidoras, extractores ruidosos, secadores de pelo y ciertas desmalezadoras o motoguadañas.
Una vez, un compañero de trabajo me definió como que a veces me colocaba en una "posición" autista. Eso me hizo pensar que sí, que tal vez no se trate de autismo sinó solo de una actitud defensiva - Ja! otra vez, tambien en el trabajo, me dijieron que estaba siempre muy a la defensiva - solo para protegerme.
Todo dicho cuando acudí a un psiquiatra - tambien hice terapia psicoanálitica - y me diagnosticó como "esquizoide" (que NO es lo mismo que "esquizofrénico"), es decir con inhabilidad para relacionarme socialmente. Esto lo pueden muy bien aseverar mis viejos compañeros del secundario, a quienes unos cuantos tengo de amigos en mi cuenta de facebook.      
¿Y la pirotecnia?... no sé. De chico me encantaba, ya lo dije: volaba latas a cohetazos, me la pasaba tirando petardos hasta Reyes, me fascinaban los bombazos que un año trajo el vecino de Brasil - era marino mercante - que explotaban en el aire y hacían vibrar todo el barrio.
Hasta que maduré y ya me pareció tremendamente frívolo andar explotando cosas e incluso festejar dudosos nacimientos acontecidos en dudosas fechas históricas de la humanidad y concentrar en un día por convención el festejo del traspaso de un año a otro, máxime cuando me ha demostrado la experiencia que en este país cada vez han sido menos las razones para festejar un año nuevo, porque hemos venido en un triste y franco descenso en la calidad de vida y sobre todo como nación libre y soberana.
Ahora bien, ¿cuantos autistas hay?
El 1 por ciento de la población mundial padece Transtorno del Espectro Autista, también conocido por sus siglas, TEA.
En Argentina se estima que cerca de 400.000 personas responden a este diagnóstico en el que se incluye a los pacientes con síndrome de Asperger. O sea el 0,89 % de la población del país (44.938.712 habitantes)
¿Entonces? ¿Cuantos autistas, sean niños o adultos, hay en tu barrio? Seguro que en la concentraciones urbanas deben haber mas por la lógica de la densidad de población.
Pero ¿cuántas otras personas están en igualdad de condiciones para sentirse mal por los estruendos de la pirotecnia? Personas enfermas, personas mentalmente inestables, personas que justamente le deprimen los festejos y puntualmente los de fin de año por razones varias, personas hipersensibles no autistas, niños y niñas pequeños asustadizos, bebés....Bueno, evidentemente siguen siendo minoría y como tal también se les debería respetar.
¿Y la pirotecnia por festejos en las finales del fútbol?
A mí particularmente me rompe las bolas los domingos cuando en una final pongamos Ríver-Boca empiezan a detonar bombazos. ¿Qué? ¿No hay ley ahí en contra de la pirotecnia?
Creo que un partido de fútbol representa a muchas menos personas que las involucradas en un festejo de Fin de año, porque todos queramos ó no, estamos supeditados a tal convención calendaria.
En síntesis: autista ó no siempre hay personas a las que realmente le molestan las explosiones pirotécnicas.
¿Hasta que punto se puede prohibir una actividad que involucra a la mayoría de la población de una comunidad porque molesta a una minoría?
¿Van a prohibir los corsos de Carnaval porque a mí me molestan el batifondo que hacen las comparsas continuamente durante esos días? Como nota al pié, en el Parque Centenario de la ciudad de Bs As ensayan prácticamente todo el año no sé si una ó varias comparsas, meta bombo y bombo, viernes y fines de semana. 

Allí está el Observatorio de la Asociación Argentina Amigos de la Astronomía, del que soy habitué. Les aseguro que es insoportable el ruido constante de tales murgas que penetran dentro del edificio y sobre todo en un lugar donde se requiere tranquilidad para el estudio, sean en cursos ó en innumerables conferencias, a las que por tal motivo he asistido con dificultad para concentrarme en las exposiciones de los conferenciantes.
Por eso no entiendo bien la lucha por los derechos de los animales y de los niños autistas en los festejos de fin de año cuando no se toman en cuenta entonces todos los demás derechos de las demás minorías.
Yo de alguna manera me considero como parte de esa minoría por lo ya expuesto. 

Sin embargo también debo respetar el derecho de la mayoría a festejar durante tan solo 2 días espaciados una semana entre sí.
No se tiran misiles. No se tiran obuses. Son fuegos artificiales. Yo abogo por las luminarias que me resultan muy bellas, mas no coincido con los estruendos que me resultan tristemente propios de una guerra.

En síntesis, no sé si soy autista, esquizoide ó pelotudo. O las 3 cosas juntas.
Es mas seguro que tan solo sea un viejo forro.
¡Saludos!  





 

jueves, 23 de febrero de 2017


EL HACHA DEL DESTINO

El hacha del destino curte impávida sobre tu cabeza
Y ves el sol y todo eso
con lindos colores psicodélicos
pero una pastilla más, otro ácido
el filo corta un poco más adentro
en tu cráneo, sobre tu cerebro.


¿Y qué vas a esperar?
¿Qué vas a hacer...?


No sirve alucinar demasiado
ya no descubres buenas cosas para respirar
El hacha baja un poco más
y un poco más
La mente crítica acusa
y se burla
y decide también.
La mente crítica está generalmente afilada
como el filo incorruptible del hacha.



 
                                                                                                                     23/09/2002

viernes, 17 de febrero de 2017

Biblia Blanca y Estrellada



 
 

Miércoles 15 de Febrero.


Esta tarde-noche que me tiré a dormir una siestita, soñé con Pepe, un compañero del laburo ya fallecido. Aparecía vestido con un buzo o una remera verde muy cool, cuando siempre fue un tipo muy convencional para vestir: camisa, mocasines, nunca una remera. En mi sueño Yo me ponía muy contento de verlo y lo abrazaba efusivamente - actitud extraña en mí que soy mas bien parco y poco demostrativo - y ahí justo me desperté...pensativo pues.
No sé a que vino el sueño, entonces como el subconsciente juega con sus propias reglas, recién por la madrugada así de la nada me surgió el recuerdo del Long Play de King Crimson que me regaló mi hermano mayor para la navidad del 75 ó del 76 - no recuerdo bien - y el que todavía conservo con su tarjetita dedicatoria muy cómica e irónica pero en sí muy importante. Muy importante porque habla de él y de mí.
Era la época en que pensábamos armar con dos respectivos amigos una banda de música que nunca se concretó: mi hermano iba a ser el batero y yo como buen introspectivo y taciturno iba a tocar el bajo.

Estos dos amigos tuvieron sus bandas por separado e incluso tocaron un tiempito juntos: recuerdo su actuación en la fiesta de egresados de la escuela Industrial cuando me recibí. Uno de ellos se graduó conmigo igual a como lo hicimos en la primaria. 
Mi hermano nunca tuvo una batería - no se dedicó a la música pero sí a la radiofonía y hoy día es el "videista" de una banda local. Recuerdo que de chico jugaba a filmar con un espejo - sí: usaba la imagen del espejo como si fuera la pantalla o el visor de una cámara. Por lo visto algo le quedó de todo aquello.
Yo me dediqué a la música como aficionado, tocando para mí mismo (y mis pobres mascotas que no tienen mas remedio que soportarme) y listo.
Pero nunca tuve un bajo, si muchas guitarras e incluso un teclado, pero nunca un bajo...hasta hace unas semanas atrás que me mandé un canje por unas violas que nunca usaba y ahí descubrí que me llevaba muy bien con el instrumento de bordonas. Me encantó y me puse en campaña para adquirir un bafle para bajo.
Y justamente hoy adquirí la caja para bajo, que suena muy bien con un ampli Fender. Así que antes de la siestita estuve probando el chiche nuevo, improvisando un poco y mucho con mi lindo bajo, que no es nada de otro mundo pero anda muy bien.
Y todo tiene su motivo, porque en el disco de King Crimson - que es Starless and Bible Black del año 1974 - canta y toca el bajo nada menos que el reciente desaparecido John Wetton, y al que siempre admiré justamente por haberlo conocido en este trabajo discográfico. Y en estas ultimas semanas estuve consiguiendo mas de su música, por ejemplo descubrí que formó el excelente grupo U.K. a finales de los ´70 luego de disgregarse King Crimson. Fué el frontman y co-fundador de Asia en sus comienzos - supergrupo de los 80 y que con altibajos y distintas formaciones ha llegado a la actualidad - banda que nunca me terminó de gustar.
No sé si la sinapsis de mi cerebro juntó todo y me mandó el sueño de esta tarde: mi compañero Pepe, que ya se fué igual que Wetton, el disco que me regaló mi hermano, del cual no tengo muchas noticias -salvo alguna pasadita por el facebook- porque la vida es así y no me asombra que la pérdida y el alejamiento se confluyan en estas simbiosis de tristeza por la muerte de un músico que marcó mi adolescencia con su arte, el recuerdo de un compañero con el que compartí el trabajo por 30 años y que se fué pronto y de manera sorpresiva, mi hermano, amigos, compañeros de secundario que parecen vagar en una nebulosa de nostalgia, el ponerme ahora hacer lo que no hice cuando adolescente....y querer abrazar a la gente que uno tuvo cerca y a la que se fué, aunque mas no sea en un sueño...
Un disco que es marca en mi gusto musical.
Una biblia negra y sin estrellas, cuando justamente ahora lo que hago es escudriñarlas. (la biblia blanca y ESTRELLADA que puso mi hermano como antítesis: quien iba a decir que terminaría dedicándome a estudiar las estrellas?)
Mientras toco el bajo, saco fotos, observo por el telescopio.
La música, siempre la música inasible, como un respiro del espíritu.
La ciencia como inclaudicable arma de la razón y del conocimiento.
El Arte omnipresente.
Y los que ya no están.
La vida misma.


Adios John. Gracias por tu Arte.

 

domingo, 1 de enero de 2017

Los Cuentos del Gato de Ripley





Año Nuevo, Cuento Nuevo...Ja! Otra falacia temporal.
En el Gato de Ripley encontrarán mi última publicación: un cuento bastante larguito de la serie "Los Angeles de la Ruta" escrito en 2004. Era mi época de obsesiones con asesinos seriales, travestis, prostitutas y otras menudencias -como somatizaciones gástricas-
Y a veces pienso en lo que dijo Sábato: "Si no me hubiera puesto a escribir hubiera sido un asesino", palabras mas palabras menos...
Esto no es así literalmente, solo significa que con el Arte se catalizan nuestros mas obscuros impulsos. Y se libera el alma. 
Así que para amenizar este principio del 2017 con un nublado amanecer, vayan a:

 http://elgatoderipley.blogspot.com.ar/2017/01/angeles-de-la-ruta-2.html

sábado, 1 de marzo de 2014

¡Ojala!


Despertándome en la madrugada, ya sin conciliar el sueño, porque uno de trastocado también trastoca sus horarios de descanso, y después de un par de días con la guitarra flamenca y el cante jondo navegando por mi cabeza y tal vez llevado por la brisa de esa hermosa estrofa de García Lorca que canta Camarón de "nadie puede abrir semilla en el corazón del sueño", alejado por razones de cielos nublados de esos pasatiempos de observaciones astronómicas que logran contenerme y entretenerme y fascinarme, dado vuelta el rostro resplandeciente por el brillo fantasmal y místico que emana de una guitarra tocada por un Paco que ya no está más, y por la tarde de ayer poniéndole linda la tumba a mi perro con un jarrón nuevo sobre la lápida - no sé porqué jarrones, tal vez para que allí se contenga el alma y se proteja hasta que remonte un nuevo vuelo - imaginándome en un patio andaluz, yo que me embebí de mil y una noches y de rubaiyat y que quiero creer, que según lo sugerido por mi padre, tengo sangre de algunos antepasados de Jerez de la Frontera (en Cádiz: misma provincia que Algeciras, que dibujé hace tiempo sin saber que existía, y en donde justamente nació Paco) y sin creerme gitano ni nada por el estilo, pero de alguna manera afín - tal vez judío español sea lo más cercano a toda esta mezcolanza de razas - enciendo la radio con música de acá para poner los pies a tierra, y sin embargo se diluye la pertenencia, se hace agónica, porque una corriente musical creada - e influenciada por otra con raíces más fuertes como el rock y blues americano - hace tan solo 40 años como es nuestro "rock nacional", no posee la fuerza suficiente para perpetuarme al cosmos pero sí para ahogarme en una vasija de recuerdos y de angustia sea esta existencial o mundana, y tratando de evitar la evidente fragmentación , me levanto y preparo café (porque mate estuve tomando antes de acostarme), enciendo esta maquinola digital, y como siempre y como en los viejos tiempos me pongo a escribir - antes en papeles ahora en pantallas - y a estructurar un poco las células que me componen y a buscar mapas de la España ancestral, tan lejana y tan cercana a la vez, porque todavía no me disgrego, porque todavía continúa el mismo hilo de la vida uniéndome, el hilo de luz que agrupa mi alma y mi espíritu. Y cuando se corte, ojalá que se me corte como se le cortó a Paco, jugando en una playa hermosa junto a su hijo...



domingo, 17 de febrero de 2013

La cerca blanca


Clikeá para ir al relato

La cerca o empalizada blanca es un relato corto que escribí allá por el 2003. Hace referencia a las cercas blancas de los barrios clase media y burgueses que aparecían en las series y películas yanquis - aunque también en los dibujitos animados caso como el de Charly Brown, que tanto me gustaba allá por los `80 cuando lo descubrí sobre todo en los videos VHS de la época - como una especie de ícono del "american way of life" y que irremediablemente ha hecho mella en mi condicionamiento, que hoy día entra en grave conficto con la realidad socioeconómica que nos toca vivir en este país (que nunca fué América del norte) y en este sector del planeta en el que nacimos.
Algo extraño me pasó mientras la escribía. Recuerdo muy bien que la tensión del relato y de mi stress iba en aumento a medida que avanzaba en la escritura, hasta que casi al final del mismo cayó realmente un rayo en las inmediaciones cuyo estallido activó el sistema de alarma de mi casa y comenzaron a sonar las sirenas.
Esto me sobresaltó y a la vez me dejó frío por tan extraña circunstancia. Indudablemente a veces el Universo se confabula en un inexplicable sincronismo para hacernos ver que, aunque nimiedades existenciales, formamos parte de él. Y que el mundo imaginado e ideal que nos retroalimentamos en el bocho tarde ó temprano estalla en un rayo destruyendo a la cerca blanca que tanto nos hemos empañado en construir....    
Otra coincidencia conclusiva y causal en la que caigo ahora con los posteos de mi serie favorita El Prisionero es que el mismo comienza con un trueno, un rayo .... sin duda un efectivo efecto dramático del que los Dioses hacen uso para hacernos conscientes de nuestros azarosos e impredecibles destinos. 

  • Un comentario aparte merece la referencia a la canción de Tammy Wynette "Stand By Your Man" que lo haré en otra entrada.