EL ARTE DE GRACE

EL ARTE DE GRACE
El Mandala que te libera, vete con él clickeándolo
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jueves, 29 de diciembre de 2016

El espíritu de la Navidad


Mis amigos Stimpy & Rem infaltables en cualquier navidad
 
Sé que en en la Navidad pasan cosas malas.
Al fin y al cabo solo es un día como cualquiera en el que se celebra un acontecimiento de regocijo religioso.
Y al ser un día como cualquiera las personas nacen, se enferman, se accidentan, se mueren…se alegran, se entristecen, se enojan, se pelean.
Son cualidades de la vida que no tienen fechas.
No existen agendas para el Universo. Las cosas solo suceden.
Asumirse un Papa Noel virtual algo estrambótico en el Face nace como una pequeña broma para darle a los demás lo que uno hubiese querido para sí. La idea original era bastanta socarrona, pero terminó tornándose mas seria de lo previsto: dejar de lado la burla a una festividad demasiado bastardeada por una sociedad consumista e hipócrita, para ofrecer mas no sea de manera pequeña una esperanza de reales buenos deseos para las personas que habitan este planeta.
¿No pensaron lo que realmente significa la Navidad, mas allá de una celebración compartida en familia ó con amigos?
En esta Navidad, como ya dije, murieron personas. Como lo habrán hecho el mismo día en que nació ese ícono llamado Jesús y del cual realmente no se tienen pruebas concluyentes de su verdadera existencia.
Pero ese no es el tema de discusión, sinó lo que Él representa: si eres creyente te regocijas por su venida al mundo terrenal porque la misión que le encomendó Dios – Su padre y Creador de todo lo que existe – fué salvar a la humanidad del mal camino que había tomado en su libre albedrío. 
¿Y como? 
No solo predicando buenos comportamientos para con el prójimo, dando el ejemplo ayudando a los necesitados, sinó también haciéndose cargo de todos los pecados de la humanidad -dándose en sacrificio para expiar y lavar los espíritus enfermos.
¿Hay renunciamiento mas grande que entregar a su propio hijo en sacrificio perpetrado por aquellos a quienes justamente vino a salvar?
¿No pinta como una tremenda injusticia que alguien puro absorba el mal de los demás para liberarlos? 
Todo para producir la conciencia necesaria, para que los espíritus, las almas perdidas en la oscuridad pudiesen despertar. (Despertar a la responsabilidad de asumirse parte de una especie que debe aprender a convivir en un planeta ínfimo perdido en el Cosmos, convivir para no generar sufrimiento)
Y con ello la esperanza de una continuidad, del acceso a otro plano existencial, manifestado en la resurreción.
Como con un ejemplo contundente que NO TODO TERMINA EN LA MUERTE. 
Que la muerte es solo un proceso.
Tal vez – y como está muy bien estudiado – todo se trate de un cuento armado con retazos de otras creencias -indúes, persas, egipcias, etc.-y de ceremonias paganas que dieron origen al Cristianismo. Incluso el “sacrificio de Cristo” continúa la costumbre pagana del sacrificio de animales para agradar a los Dioses ó al Dios monoteísta de los judios.
Pero la esencia está incólume. 
Luego de la alianza con Noé, Dios vuelve a darle crédito a su propia creación con un significado todavía mayor, sacrificando a su propio hijo para que finalmente esas desagradecidas criaturas humanas pudiesen redimirse de sus sufrimientos.
La historia quedó en género masculino (Padre-Hijo) supongo que por razones culturales. La civilización en aquel tiempo era patriarcal. Pero su trascendente significado no cambia si igual se tratara de Madre-Hija.

Y sé entonces que en esta Navidad muchos han sufrido cuando otros festejaban.
Y justamente la Navidad se trata de eso: de redimir el dolor de la existencia para no ahogarnos en la continua desesperanza a la que parece someternos.

¿Como comienzan las cosas? Con el deseo. Si no existe deseo no existe nada.
Por eso bienvenidos los buenos deseos para esta Navidad y para todas las que vendrán.
Y tal cual como había un programa de TV titulado "Todo el año es Navidad" (protagonizado por el gran actor Raúl Rossi) , así esperemos que todos los días sean Navidad.
 
  




martes, 8 de noviembre de 2016

Tributo a la Eternidad




Maku cachorrito en 2010
Maku adulto
Como ahora dispongo de tiempo y de ganas, he retomado este blog para soslayo de mi espíritu y nada más. Y como nobleza obliga, no puedo dejar de recordar en esta circunstancia al noble y gigantesco Maku que nos abandonó bien pronto con 5 añitos en Julio del año pasado, en aquella fría madrugada en que la sonda New Horizons justo arribaba a Plutón.
Así, debido a tanta pena luego me he resistido a adquirir un reemplazante. Y por eso se ha quedado junto con los 7 gatos que pueblan mi existencia el más callejero de mis perros: Aménabar.

Hoy Maku descansa en el New Pet Cementery que me he empeñado en construir y mantener como corresponde, para seguramente descanse mejor mi alma (léase conciencia) frente al misterio de la existencia y frente a la inevitable transmutación que involucra el vivir. Es como alargar (y alargarse uno mismo) un poquito en esa estela que deja el fugáz paso por este mundo, como tratar de retener lo indetenible.

El New Pet Cementery
Será un atributo del ser humano esta memoria - la memoria me resulta complicada cantaba Luis - será un atributo del Universo como postula Ilya Prigogine y por ende será la historia - o serán esas partículas elementales ya memoriosas, ya desmemoriadas, puestas de nuevo a recombinarse para formar otra cosa y otro universo. Quién sabe.

Hoy Maku descansa junto a mis otros compañeros de camino, mis otras mascotas, como una muestra dolorosa de lo muerto que está el pasado.
Por eso ya no me divierte continuar con esta peregrinación de fantasmas, de dolores condenados a perpetuo tributo, a memoria codificada en alfabeto.
Ubicado aquí en un nuevo tiempo y espacio, liberado de compromisos, de horribles mandatos patriarcales y sociales, comprometido solo por el disfrute del tiempo eterno que espera y me espera...
La Fender Strato (nuevo chiche), un buen ampli...siempre la música, porque es inmediata y espontánea, y porque se pierde en el aire, algún dibujo, algún poema, un telescopio,
y los mates trasnochados....

Conjunción de la Luna, Júpiter y Venus el 20/06/2015
                       ( Foto sacada desde el parque de casa)
                       



miércoles, 30 de enero de 2013

Whiskys trasnochados



 


En esta terriblemente calurosa trasnoche de fines de enero, densa y transpirada, mientras vos dormís (espero por favor que sin pesadillas) y seguramente ella también, tan dulcemente como lo hace siempre, yo me debato escuchando esta radio pedorra de internet entre las idénticas vísperas de lo que ya sucedió. 
Un poco más quemado que antes, con un whisky entre manos. ¿Porqué?
¿Porqué el whisky y no una teta? (ja! ya me traicionó el edipo) O un muslo, un cuerpo, un ser que de alguna manera comparta mis dolencias crónicas y alegrías efímeras de ser viviente, que comparta mis goces públicos y secretos.
Porque aquí es donde se convergen las paralelas y la absurda paradoja de la existencia toma forma.
En esta sociedad si hacés lo que querés, lo que te venga en gana, te castigan. Reacciona y actúa como los papás que te marcan el camino a rebencazos más que con acciones de amor. Y lo mas triste es que son aquellos que te rodean los que, cual marionetas de un ente superlativo invisible pero omnipresente, te amonestan y tratan de encarrilarte (ni siquiera encaminarte, el camino se hace al andar; los carriles son los rieles que ya están trazados) hacia lo que supone debería ser lo "correcto", trátese de tu vocación, de tu manera en que se te canta sentir y vivir tu vida, en tus preferencias sexuales, bah...en todo al fin de cuentas. Porque asi se quedan tranquilos y no deben inquietarse con anormales (en el sentido justamente de evitar adaptarse a las normas que dicta la "normalidad") que pululen en sus cercanías. Y eso es cruel, muy cruel. Porque aquellos que una vez te inspiraron confianza, empatía y seguridad se te vuelven en contra y comienzan a formar parte de las huestes enemigas, de los parapléjicos espirituales, de los pelotudos imperdonables, de los ortibas despreciables, de los soldaditos del sistema.
Yo lo he vivido una y otra vez. Manteniendo mi perfil bajo he conseguido sobrevivir tristemente, e infelizmente.
Y cuando dije "NO" rayos, centellas y cachuchas celestiales llovieron sobre mi endeble testa.
Y ahora se me repiten las mismas encrucijadas que tal vez una vez logré evitar.
Seguramente nuestros destinos están marcados.
Si continúo evitándolo, volveré a ser tan solo otro ladrillo de mierda en esta pared de mierda que insiste en contenernos, en el más terrible sentido de atraparnos y asfixiarnos.
Odiaría formar parte de tus pesadillas, porque tienes la virtud de exorcisar las mías.
Por eso si fatídicamente estás de nuevo ahora, algo debe ser. (esas ingobernables
fuerzas del destino)      


    

martes, 21 de junio de 2011

jueves, 17 de junio de 2010

Forever


Hoy en día en que es tan difícil separar las aguas podridas de las cristalinas, de tratar de evitar la inevitable catástrofe de la sandez disfrazada de triunfo futbolístico, siempre se encuentra agua en un oasis aparentemente seco. La excelente radio de música clásica "Amadeus" (me importa un bledo que su dueño haya sido el facho de Hadad) hace tiempo que no emite. Pero su voz principal, Martin Wullich por suerte continúa en la misma tesitura con media hora diaria ("Clásicos en el camino", L a V a las 19 hs), y con dos horas los domingos (18 a 20 hs), por radio Milenium (106.7), donde difunde la mejor música clásica. Un pequeño sorbo de exquisita agua pura que nos apacigua "la sed verdadera" (como bien dice Spinetta). Y como Wullich, no por casualidad, era amigo de Peña, he aquí mi recuerdo del Puto Lindo a un año de su transmutación final, en sus propias encantadoras palabras, tal como Martin conduce siempre sus programas y eventos:

Conocí a Fernando Peña en 1995, cuando el primero de sus personajes -Milagros López- hizo su aparición en la radio. Fue en Horizonte 94.3 , donde yo trabajaba desde hacía 9 años haciendo el clásico "...mientras tanto, aquí, en Buenos Aires, una nueva hora... ¡comienza!".
Desde el principio
me impactó su histrionismo para llevar a cabo ese personaje y los que fueron surgiendo con el tiempo, Revoira Lynch, Palito, Dick Alfredo, la Mega, Sabino... cuando ya recalaba en Rock y Pop con "Cucuruchos en la frente". Horizonte terminó, en 2001, y me llamó pues no quería que "una nueva hora" se perdiese. Durante un buen tiempo apareció mi columna preludiando cada hora en su programa que duraba tres. Jamás se metía en el medio de uno de mis comentarios, que juzgaba interesantísimos, sino que lo hacía antes o después y en boca de algunos de sus personajes, dándole un matiz humorístico notable pues la personalidad individual de cada uno quedaba así plasmada, de acuerdo a lo que dijeran y cómo lo dijeran. Pero también su simpatía, su don de gente, su increíble respeto por quienes teníamos más trayectoria que él y admiraba. De hecho éste respeto lo llevó a redescubrir a otros colegas de la primera época de la radio y rendirles un merecido homenaje para que no cayesen en el olvido. No quería nada a cambio. Nada.

Tan respetuoso era que tenía el don de saber pedir perdón, como si fuera un chico que hizo una macana. Lo recuerdo llamándome y mandando mensajes de texto de disculpa pues se había confundido al darle a una productora el número de teléfono privado de mi casa, que sólo tienen pocas personas, las más amigas. Le hizo borrar y olvidarse para siempre de ese número. Lo recuerdo contando como anécdota una y mil veces la primera vez que vino a mi casa y rompió por una torpeza la pata de una mesita. Cada vez que lo contaba, divertidamente, parecía pedir disculpas una vez más. Era de una transparencia notable. Jamás le escuché decir o hablar algo de alguien que no lo supiera por su propia boca. Y es que no tenía ambages en decir lo que se le pasara por la cabeza a quien consideraba que debía decírselo, en la privacidad o públicamente.
Nunca se calló ante nada. Jamás se medía por las probables consecuencias que esto pudiera aparejarle. Defendía sus pensamientos, su filosofía, sus creencias, y se mostraba tal cual era, mental y físicamente, sin hipocresías. Si alguna vez consideraba que se había equivocado, también lo decía. No escondía nada. Nada.

Después de saber que había ido a ver una de sus obras de teatro, llamaba al otro día para ver que me había parecido. Muchas veces le insistí en que se dejara dirigir, pensando que semejante talento actoral podría crecer aún más si estaba guiado y acotado. Otras tantas le machacaba sobre la extensa duración de las obras. Sobre lo primero me decía que era un imposible, que no soportaba ni soportaría que le dijesen lo que tenía que hacer. Sobre lo segundo -casi como otro imposible para él-, solía repetirme la frase de Baltasar Gracián que había aprendido de mi boca y reconocía muy cierta: -"sí, ya se, Martin, lo bueno, si breve, dos veces bueno...". Ya en su éxito indiscutible, "El Parquímetro", por la Metro, me nombraba como referente en el buen hablar, en las buenas pronunciaciones, siempre con admiración, respeto y, por sobre todo, cariño.
Un cariño que trascendía las fronteras del éter y era captado por sus miles de oyentes. Muchos me decían "cómo te quiere Peña... hoy dijo... bla, bla, bla..." Y yo respondía: "es mutuo". Pues se hacía querer. Y cómo. No medía su cariño como no medía nada. Nada.

Fernando proponía un almuerzo, sin ningún otro motivo que el placer de disfrutarnos, cada uno en su natural locura. Nadie podía creer cuando yo comentaba que él era capaz de poner una fecha y un horario para vernos dentro de 15 días -por ejemplo- y, llegado el momento -sin que durante ese lapso hubiese mediado ni una llamada u otro medio de reconfirmación-, yo entraba al restaurante y ahí estaba él, sólo. O con su novio -así conocí al encantador Javier de Nevares- o con más amigos y amigas que aseguraba que yo debía conocer por distintas razones. Era sorprendente. Son los pequeños detalles los que hablan de alguien. Además de su talento notable, su formalidad intachable, su palabra que jamás lanzaba al viento, su increíble cultura, su rapidez, su inteligencia, su cariño incondicional, he de destacar una generosidad superlativa que compartía con todos sus amigos, compañeros y colegas. Solía decir que ganaba muchísimo dinero, y ese dinero lo gastaba a manos llenas, invitando siempre, viajando y trayendo un pensado regalo para cada uno. Pero no sólo lo era con el dinero, sino también con los sentimientos, con lo que alguien pudiera necesitar y él tuviera la mínima posibilidad de dar. Era capaz de mover cielo y tierra. No especulaba con nada. Nada.

La última "aventura" que vivimos juntos surgió de su imaginación. Me invitó a su programa una mañana para entrevistarme y "al aire" me dijo que quería que lo llevara a volar. Nunca lo había hecho en un helicóptero, a pesar de las incontables horas que tenía como tripulante. Confesó que le había tomado cierto temor, pero que quería hacerlo y... no sólo eso... sino transmitir desde arriba en directo su programa de radio. Después del vuelo estaba feliz, exultante, como un chico.
Durante semanas insistía en que todo el mundo debía hacerlo y prometía hacer un sorteo y regalar él ese vuelo al oyente que ganara. Cuando estaba convencido de que algo era bueno, era una tromba publicitándolo. Cuando estaba convencido de que algo no era bueno, era la CNN advirtiéndolo. Tenía una energía envidiable, colosal. Ni el alcohol, ni las drogas, ni su crónica enfermedad pudieron detenerlo. Nada.

Pero llegó su momento en forma sorpresiva, con un fulminante ataque a un órgano vital, casi de la noche a la mañana. Y lo sorprendió, a él, que vivía sorprendiendo a todos. La radio y el teatro -junto a otros medios- han perdido un artista que se entregó en cuerpo y alma. Yo he perdido un amigo entrañable. Un loco lindo (no quiero decir lo que el quería que le dijeran, pues sabía que no
me gustaba). Por eso, si te preguntan por Fernando Peña, decí que siempre lo dió todo. Y jamás pidió nada. Nada.

Martin Wullich

jueves, 18 de febrero de 2010

"El adulto es una ilusión del niño" . S.Freud

Foto sacada en la estación de Bolívar

Hablando de entrevistas y entrevistadores, aquí está un excelente reportaje realizado a Symns por "el chino" Castro, extraído del diario "La Mañana" (online) de Bolívar:


05/2009 Diario La Mañana de Bolívar Información General ENTREVISTA EXCLUSIVA CON EL CREADOR DE CERDOS & PECES Y MONOLOGUISTA DE LOS REDONDOS (última parte)

El Diablo sabe por Symns

En esta última parte, Enrique Symns despotrica contra el rock argentino, admite que extraña al Indio Solari y que le llevó años elaborar su ruptura con Los Redondos, ofrece una versión nunca aceptada por la historia oficial sobre la muerte de Luca Prodan y habla de su literatura, sus escritores favoritos y su relación actual con las drogas. Alerta contra toda moral, el agitador ideológico no detiene su marcha.

De todos modos, ser Enrique Symns te da poder: tenés prestigio y muchos lectores. ¿Qué hacés con eso?
-Sí. Mirá, con la angustia que te da la vida, es un premio a veces andar por la calle y que un flaco me abrace, que una chica me quiera besar. Es una recompensa. Yo no elegí ser Enrique Symns, pero en un momento determinado lo tuve que asumir. Y eso es formar parte del campo legendario: Enrique Symns me obligó a ser Enrique Symns. Vos cuando cantás un poema, tenés que ser el poema que cantás, cosa que los músicos no hacen. ´Voy en un tren´, dice el Indio (Solari), ¿qué va a ir en tren? Yo nunca abandoné la calle, he vivido en las pensiones peores, entre los malandras. Siempre he estado siguiendo mi palabra, mi discurso, en contra de todo. Y me siento extraordinariamente poderoso; solo, con mucha soledad, por supuesto. La soledad es el peor enemigo, es muy difícil la soledad. No digo vivir con una mujer, o con un amigo. La soledad quiere decir que hablás sólo con vos. Te encontrás con los amigos, vas a tomar un trago y no hablás de nada.

Mencionabas al Indio. En Blues de la artillería, una canción de Los Redondos que habla de vos (Héroe del whisky también habla de él), dice que cabe todo lo tuyo en una maldita valija. A vos eso te enorgullece.
-Para mí es un halago. Que todo lo mío cabe en una sola maleta, es el mejor elogio que he recibido.

¿Y te gusta ese tema, o sólo el elogio?
-Me gusta el tema, pero lo que me dice a mí es mentira. Qué sé yo, me acusa de dealer, me dice que el sabor del barrio me sale mal, un carajo, si yo estuve siempre en la calle, aunque él nunca lo supo.

Sin embargo, conservás cierto cariño por el Indio.

-Sí. Sí. Es terrible, porque es como una mujer que amaste. Por más que la odiaste después, la recordás igual. Pero él es un cobarde, es un hombre muy débil.

¿El Indio es débil? Contrariamente a la imagen que quiere dar, o que da.

-¡Pero si vive en su quinta, con guardaespaldas con escopetas (se enoja)! No puede andar en la calle, no sé. No es miserable. Los Redondos fueron una tragedia en mi vida. Viste, fue como una mujer que te abandona y te rompe la vida, fue algo muy parecido. El rompimiento con ellos fue muy doloroso, me duró muchos años (deja de hablar, se corta).

¿No lo viste más?

-Al Indio nunca más... A Skay y a Poli cada tanto los encuentro y los humillo, les recito un poema que invento, y le digo a Skay: ´¿cuándo vas a aprender a hacer una canción?´. Porque es una bestia, no sabe hacer una canción, cree que hacer una canción es imitar al Indio.

¿Y del rock de hoy rescatás algo?

-El rock ahora es exclusivamente sajón. Todas las grandes bandas del mundo están en Inglaterra. Si tenés que decir las veinte mejores bandas, desde Portishead, hasta Tool, no sé, Rage Against The Machine… Como decía un filósofo amigo mío: piensan los alemanes, escriben los yanquis -y es cierto, son los mejores narradores- y hacen música los ingleses. Nada más. El rock sudamericano, español, es malo. No podés hacer un Lou Reed, no podés hacer una canción que termina hablando de Perón, es una porquería, es un verso antiguo. Y ni siquiera son poetas. Además, nadie canta a la calle. Las letras de Lou Reed, de Tom Waits, de Leonard Cohen, son extraordinarias.


¿Acá no hay nada que valga la pena?

-No, no hay nada. Yo no escucho nada, bah, no sé. Hay bandas que están improvisando pendejos nuevos, que no cantan. Pero sobre todo, no hay rock sinfónico; son todos esclavos de la canción porque nadie tiene talento como para hacer una variación y escaparse de esa celda estúpida... Y todos sacan un disco por año, y tienen el síndrome Santatoalla (por Gustavo Santaolalla), que es convertir una canción hermosa en una salchicha hedionda.

Claro, son todas las canciones iguales. ¿Luca (Prodan) qué haría hoy?

-No lo sabemos. Antes de morirse (falleció en diciembre de 1987), yo vi a Luca en Mundo Varieté, unas semanas antes. Estaba podrido de Sumo, y había formado una banda que se llamaba Luca y Los Apestosos, algo súper punk. Ya estaba muy loco, se estaba inyectando. Se murió de una sobredosis.

Que a eso la historia oficial no lo cuenta así. La historia oficial dice que Luca padecía cirrosis, nunca se admitió públicamente que hubiera vuelto a consumir heroína...

-No, no lo admiten nunca. Fue homicidio simple, además, por eso lo taparon. Lo mató la novia picándolo, un homicidio. No cumplís condena, por ahí, pero es un homicidio.


¿Pero artísticamente qué haría hoy? Se hubiera vuelto a ir, tal vez.

-No sé, estaría podrido, como todos, estaría corrupto. El dinero es un veneno.

A tus libros los elogian los medios que vos criticás, como Clarín. ¿Cómo te llevás con eso?

-Sí, Clarín me hizo una crítica espectacular de El señor de los venenos, me hizo una crítica muy buena de Big bad city. Y este año voy a publicar un par más de libros. Me puse a escribir libros porque como el periodismo no me llamaba... No tenía laburo, entonces me convertí en escritor a los sesenta años casi.

¿Pero cómo te llevás con el elogio de Clarín?

-Sí, está bien. Sí. El señor de los venenos es un libro espectacular. Era necesario que se escribiera un libro así en este país, y yo sabía que era el primero que lo estaba haciendo. En este país se vive del pasado, toda Sudamérica vive escribiendo sobre la dictadura, sobre los indios, sobre Perón. Bueno, si no sos peronista en este país, no sos escritor. En cambio un libro de la ciudad no había, y yo escribí el mundo en el que había estado, y sigo haciendo eso. Mi próximo libro también será así.


¿Seguís leyendo mucho?

-Sí, pero menos. Sigo leyendo a los nuevos. La literatura es cada vez más sajona. Hay escritores alemanes muy buenos. Pero los escritores están en Europa y en Inglaterra, en Sudamérica hay muy pocos. Está Caicedo (Andrés), que se suicidó, el colombiano. Y acá hay algunos, uno que escribió El origen de la tristeza, que no me acuerdo como se llama (Pablo Ramos), es un escritor de la concha de la lora...


¿Y hoy con las drogas, qué relación tenés?

-Me alejé, pero... Sigo siendo un disidente, yo sin drogas no creo que se pueda vivir. Escohotado (Antonio, ensayista y profesor español que investiga sobre las drogas) dice que hay dos clases de consumidores: los que las consumen para escaparse de la realidad, y los que las consumen para volver a la realidad. El disidente toxicológico, que soy yo, se ha dado cuenta que esto no es la realidad. La primera vez que fumé marihuana y tomé ácido, descubrí la realidad. Realidad quiere decir ´orden del rey´, el rey dice qué es la realidad. Desde ese momento me he convertido en un defensor del consumo de drogas, y he tomado drogas toda mi vida; cada tanto vuelvo a tomar cocaína, que es mala (la calidad) la que hay ahora. Pero estoy enfermo de diabetes, entonces me cuesta más.


Para terminar: ¿qué es un duende? Vos decís que hay que tratar de ser un duende, que si dejás de serlo, te moriste.

-Vamos a decirlo así: yo veo a un niño, y veo un duende. Y yo toda mi vida he sido un niño, nunca dejé de ser un niño. Me disfracé de adulto, la gente hablaba de coger y yo no sabía ni lo que era, les gustaba el fútbol, bueno, a mí no. Yo era como un extraterrestre, que es ser un duende. Simulás todo, sos como un psicópata. Yo miento todo, no amo, no sé lo que es amar. Bueno, grito un gol porque hay que gritarlo, voto porque hay que votar. Pero soy un pensador. El hombre que piensa... pensar es traer problemas al mundo. Pensar es destruirte. Comprender lo que es el universo, ya estoy cerca, porque ya los científicos están cerca de saber lo que es. Esto es nada más que un video, la velocidad de las cosas es tan grande, que en realidad parece todo real, pero aunque no se note, te das cuenta que no sos nada, que sos como un dibujo animado.


“Lo peor que te puede pasar, ¿sabés qué es lo peor que te puede pasar? Ser normal”
, dispara Enrique Symns en el final de la entrevista con este medio, un sábado de otoño a la noche, en el café Surprise y sin fans que se acerquen a pedirle autógrafos o a tomarse fotos, como le ha de ocurrir en Buenos Aires. Antes, cuando llegó y me tendió con amabilidad su mano de dedos largos y flacos, este viejo que se define como un niño disfrazado de adulto me dijo que una ciudad se conoce por sus personajes, mejor aún por los tipos que transitan las cornisas (sociales, psicológicas, físicas).

Me habían advertido alguna vez que por momentos era intratable. Y confieso que asistí a la cita con cierta carga nerviosa, mayor a la habitual, a la que es necesaria para no relajarse de más. La enorme figura de Enrique Symns me despertaba una gran curiosidad, pero también me puso en guardia, como si hubiera operado una señal secreta, desde el momento en que supe de su viaje a Bolívar. Sin que haya sido un proceso consciente, ese jueves a la noche activé los mecanismos intelectuales a mi alcance para armarme una defensa contra la casi segura hosquedad del viejo Symns, que acaso haría la nota de mala gana y vaya uno a saber en qué estado emocional y físico.
Sin embargo, el hoy cronista del diario Crítica resultó un tipo amable, sereno, que respondió siempre mirando a los ojos, que jamás aplicó el piloto automático, a pesar de que en algún punto está devorado por su propia leyenda, y eso lo torna un tanto previsible.

“¿Ese es? Tiene cara de interesante”, marca Enrique refiriéndose a Juan Alberto ´Chango´ Odera, que lo mira extrañado desde la barra del bar, mientras de fondo suena un pop masticable made in ochentas y unos pocos parroquianos calman su pena royendo las primeras horas de una noche aún de tímidas luces.
Alguien le mencionó a Odera como personaje de la ciudad, y entonces lo convoca a la mesa para entrevistarlo, una vez liquidado el reportaje con este diario.
Cuando me voy del bar, Enrique se queda con el ´Chango´, que le dice algo de la época en que realizó la conscripción (¿no se habrá salvado por bajo peso?), hace muchos años ya.
Antes de doblar en la esquina, me doy vuelta para volver a saludarlo, para llevarme un último registro de este irrepetible especímen que hace mil vidas flasheó con On the Road (Jack Kerouac, 1957) y se lanzó a curtir la complejidad del mundo.
El viejo me guiña un ojo.
No sé si volveré a verlo alguna vez.
Pero una cosa es segura: jamás olvidaré al viejo Symns.

Dientes
,
Enrique Symns acaso se dio cuenta de que el mundo es un gran puré, un picadillo o, mejor, un infinito paté elaborado con el hígado de los sensibles.
Por eso en su boca ya no quedan dientes: no los necesita.

Sus dientes están en el alma. ¿Dónde, si no?


José Castro

miércoles, 17 de febrero de 2010

Enrique Symns - Entrevista en Radio Atomika.

Todo es lo mismo: escuchen a Symns hablar de Kerouac, del rock, de la miseria humana...



http://wwwsubterraneos.blogspot.com/2009/09/enrique-symns-entrevista-en-radio.html
Gracias a Subterraneos.blogspot.com

martes, 5 de enero de 2010

Los tipazos (que aunque no te gusten lo que cantan) no deberían irse nunca

Ahora sé porqué te fuiste: para no dejarla cantando sola a la "Negra"...

martes, 14 de abril de 2009

Renacimiento de la modernidad bloggiana


He recuperado la mística.
He regresado al punto de origen.
Como un adaggio, nada se pierde y todo se transforma.
Un viejo paja toma mate por la noche y un adolescente perturbado rescinde su contrato al futuro.
Basta de palabras significa una vastedad hiriente de conceptos luminosos que pugnan por nacer y explotar al universo, basta de pensar significa arrojar hacia la nada toda la pesadumbre que aliena nuestros litigios. Ni lo uno ni lo otro nos redimirán de la perpetua vacuidad y del imposibilitado deseo de perfección.
He recuperado la mística, he recuperado el deseo.
Estrellas y fulgures: venid a mí.